*** 21 de octubre de 2019, lunes, 10:25 hrs.
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Joral González …
Leonardo.
La técnica que empleó en la Mona Lisa para conseguir volumen requería muchas
capas de pintura. Solo ese factor explica el tiempo que tardó en pintar el
retrato, pues se veía obligado a esperar entre capa y capa a que la pintura se
secara. La técnica del sfumato (literalmente ‘esfumado’) que él inició con esta
obra consistía en ocupar capas de pintura del tono más oscuro al más claro,
dejando que las capas de debajo se vieran a través de las otras para lograr,
por medio de un juego de luces y sombras, la ilusión óptica de relieve. Los
contemporáneos de Leonardo quedaron impresionados por el sfumato. Aquella
técnica parecía resolver el problema con el que se encontraban todos los artistas;
sus cuadros perdían la sensación de profundidad cuando se pasaba de un color, a
un tono, a otro. Leonardo aplicó sobre todo el sfumato en el rabillo de los ojos
y las comisuras de la boca de la Mona Lisa, las zonas que le dan su característica
expresión facial. El efecto borroso producía un aire vago. No está del todo
claro si ella se siente triste o alegre, si sonríe o no, o qué clase sonrisa
luce.
Ese
aire misterioso aumentaría considerablemente el encanto del cuadro del siglo
XIX, cuando las pinturas llegaron a ser consideradas portadoras de una esencia
que había que interpretar.
La
sonrisa de Mona Lisa recuerda, en ciertos aspectos, a otras sonrisas pintadas
por Leonardo, como las de santa Ana y la Virgen María, la de la Virgen de las
rocas y las de otras dos figuras presentes en cuadros que actualmente se
encuentran en el Louvre, como son Baco y san Juan. Pero también resulta muy
distinta, pues es mucho más sutil y compleja. Vasari lo explicó de forma muy
práctica al decir que Leonardo había procurado tener a Lisa ‘constantemente
entretenida por cantantes, músicos y bufones para que estuviera alegre y no
pareciera melancólica como a menudo ocurre en los retratos’. La idea de que
había algo enigmático en la sonrisa surgió más tarde. Para Vasari, la sonrisa
era ‘tan cautivadora que resultaba más divina que humana’. Por último, en el
cuadro Leonardo perfeccionó el uso de la composición piramidal, en la que las
manos de la modelo proporcionan la base y la cabeza se sitúa en el vértice.
Esta estructura confiere a la pintura un aspecto monumental. Puede que el
cuadro sea pequeño, pero parece como si Mona Lisa se elevara por encima del paisaje
montañoso que tiene detrás.
Por
otro lado, Leonardo utilizó pinceles muy finos para pintar el retrato, en la
superficie originariamente lisa las pinceladas no resultaban visibles ni
siquiera a través de un microscopio.
La
Mona Lisa debería ser contemplada como la culminación de los excelentes
retratos de Leonardo. El artista tardó 25 años desde que pintó a Ginevra de
Benci, en perfeccionar la postura y combinarla con un paisaje adecuado. Mona
Lisa es elegante, aunque lleva un vestido sencillo. Es indiferente sin ser
arrogante. La ambigüedad de su sonrisa se refleja en las ambiguas emociones del
espectador respecto al cuadro. Pese a resultar apenas perceptible, la sonrisa
despierta una fascinación eterna …

ResponderEliminar... quinientos años, algo más algo menos, no importa, y la cortina de su misterio indemne ...