domingo, 30 de agosto de 2015

Verdad relativa





… escribo acerca de lo que
Vivo,
De lo que pienso,
De cómo veo e interpreto la
Vida;

Para ello, no requiero del
Juicio,
De la crítica,
Que suele acompañar
La actitud de quien vive
Desde su exterior;

Acometiendo, sí,
Opción única
Para superar barreras y límites
Que me confinan

Vivo y escribo para permitir a mis
Emociones, a mi razón como a
Mis sentimientos,

Tener curso libre y poder volar
A todos los vientos;

Vivo y escribo acerca de mí
Pasión por la vida,
Vista desde adentro

Contemplo el entorno en
Que estoy inmerso, y me
Siento profundamente
Desolado
Al contemplar el
Triste, el

Sombrío paisaje de
De tribulación, y
Violencia
Que campea en campos, y
Ciudades,
Hasta en sus más
Recónditos vericuetos;

Vivo liberándome de tanto lastre
De lo inútil,
Que como en la vida
De cualquiera,

Ha marcado mis
Pasos en este discurrir
Presente,

Acentuado por la ausencia y
El vacío, de quien  inútilmente ha
Discurrido en pos de la verdad

Para entregar paz a mi razón
A mi corazón,
E igual a mi cuerpo

Vano todo lo anterior, y
Con la triste certeza
Que ha sido
Inútil tanto esfuerzo,
Pues ella es una ficción,

Es como un sueño…


viernes, 28 de agosto de 2015

Inquietudes del día y de siempre




7 de enero de 2015, sábado, 08:50 hrs.


***  Abordando otro aspecto, pero correlativo, está la idea de un hecho capital con el que, desde antes de nacer, ya está marcada la existencia del hombre: la muerte. Qué piensas al respecto; el final de la vida, es algo así como una veredicto inexorable, razón última de la cual deviene un sentimiento de profunda incertidumbre, que con los años, se troca en miedo, en angustia. ¿Hay razón para ello?  

El temor a lo desconocido, a lo imposible de determinar, pero que se sabe existe, es, no puede generar sentimiento diferente, miedo, angustia o bien temor. Ahora bien, hay muchas cosas desconocidas para el ser humano, v.gr., si el mes que sigue el tiempo cambiará, será de frío, de calor o lluvia. Si en el avión en el que debo viajar mañana, llegaré a mi destino sin novedad; o mejor aún, si podré arribar indemne a los cincuenta años. Cosas así mediante las cuales pretendemos auto-afianzarnos, liberarnos de incertidumbres, en la falsa persuasión que disipando dichos cuestionamientos, estaremos más seguros, a salvo de contingencias, de imprevisibles. Todas esas son respuestas, sí, pero signadas con el viso de lo transitorio, de lo efímero. Lógicamente la búsqueda afanosa durante la vida está dirigida a encontrar respuestas que permitan sobrellevar la materialidad de la misma. Algo así como pensar, que en la medida en que tengamos un cierto grado de bienestar, estaremos a salvo. Visto así, es tanto como definir la vida en términos de seguridad material.

Más todo lo anterior pese a que es natural y aspiración razonable del individuo, no es nada más que una confrontación parcial con la realidad. En verdad la mayoría está persuadida, que la holgura que dan los objetos, los bienes, son garantía de cierta inmunidad frente a los avatares del diario vivir. Nada más humano y explicable; pero en modo alguna constituye el despeje definitivo de esa ecuación que es igualdad: vida = muerte.

***  Según lo anterior, se podría inferir que la razón definitiva que elucida la existencia, está dada por el hecho, que con ella, la muerte, el fin, la vida en sí misma, explica y valida la primera. Estamos vivos, porque agotada aquélla, la muerte es su correlato insuperable, o, invirtiendo la proposición, morimos porque alguna vez estuvimos vivos. Hay en éste juicio, y campea en el mismo, una  impronta indudable de fatalidad insuperable. ¿Cómo se puede vivir, vale decir, coexistiendo con ese sino dramático, con el que consciente o inconscientemente está conectada la cotidianidad de la vida? ¿Será dable que en dichos términos el individuo alcance lo que constituye un ideal de vida: la felicidad?

No se trata simplemente de formular un criterio absoluto y excluyente; en forma explícita hablo y tan solo pienso, en relación con algo que no admite, que es una posición personal. Es más bien, me atrevería a decir, una realidad como la luz del día o la obscuridad de la noche. No se puede negar, menos desconocer, que hay hechos conformantes y esenciales, inescindibles de la realidad de la vida. No es culpa mía, ese hecho está ahí y es concreto, y por igual un ejemplo de verdadera democracia, nos afecta a todos sin excepción. La vida transcurre en su habitualidad, para mí, para todos, bajo ese determinismo insuperable. Esa realidad, que es verdad, ella sí nó, absoluta, nadie ni nadie la ha podido a través de todos los tiempos, modificar, o en caso extremo, detener.

Se cumple fatalmente y no hay que hacer.

Bajo el peso de ese gravamen el hombre ha podido vivir. Lo soporta y está dispuesto a afrontarla cuando llegue su momento. Ha habido culturas y grupos humanos, poseedores de completa claridad en dicho sentido, y con todo y pese a todo, lograron ese ideal de la felicidad, así haya sido efímero. No hay porque nó creer, que la felicidad es tan solo una quimera, un sueño. Se debe convivir con la posibilidad de estar y sentirse plenos; de que con pequeños o grandes logros, se puede hacer de la existencia, no vale su temporalidad, un estadio afortunado, grato y amable, en el que el placer de vivir, con todo lo que ello puede envolver, nos hará más humanos, más conscientes, más generosos, y, bajo y desde esa perspectiva, dar amor y recibirlo. Igualmente, se logrará comprender y extasiarse en ello, que la belleza, está aquí, ahí, y en cualquier lugar o punto del universo.

Para mí en lo personal, amor y belleza, son piedras angulares, para aproximarse a la felicidad.

Desde luego y démoslo por sentado, la felicidad es un concepto definitivamente subjetivo; hay grados y modos de la misma; también hay tiempos (… ¿…?...), como maneras y modos diversos de alcanzarla.

La existencia no se puede definir como un crucero temporario, cruel y fatal. La existencia es algo que va mucho más allá, y que su mensura no obedece a ninguna ley ni norma de orden cuantificable.

Ella es un tránsito, y pese a todo, una maravillosa aventura, que la vida nos concede. Somos exploradores que aventuramos en terrenos no sospechados, tantas veces inéditos, y somos quienes, a fin de cuentas, por darle sentido a la vida, análogamente, se lo damos a la muerte. Y ésta es una realidad.    


18 de enero de 2015, domingo, 08:46 hrs.


***  Todo el recorrido surtido hasta ahora, ha sido enriquecedor. Diversos aspectos, desde luego sustanciales de la existencia, se han desgranado en forma paulatina. En el punto en que nos encontramos, dos conceptos capitales, destacan per-se: el amor y la belleza. ¿Cómo es eso del amor y la belleza? ¿Son conceptos conexos o son entidades de la esencia, que  gozan de plena autonomía? ¿Sería posible la existencia del ser humano con prescindencia de ellos?

Tantas formas de amor, de amar y ser amado; de dar y recibir, para que en definitiva surja la pregunta consecuente: ¿en verdad, qué es el amor? La pregunta nó es mía, es de la mujer y del hombre de todos los tiempos. Destaco, es una constante atemporal. Ellas y ellos, son quienes históricamente le han dado sentido a esa emoción o como la deseen calificar, expresión de la esencia o del espíritu, y páginas sin cuento a más de haber quedado escritas, ilustran de manera vívida las relaciones entre una y otro. El amor tiene todo sentido en cuanto expresión de los más profundos y nobles sentimientos del ser humano. Ha sido y es un medio enriquecedor, que da aliento, que da vida, que ha impulsado e impulsa, grandes, colosales pasos en la historia de nuestra especie. Ha sido fuente y razón de creación; de epopeyas y gestas sin cuento; de triunfos grandiosos y derrotas; de presencias y de ausencias trágicas; de nostalgias y olvidos; de presencias e ingratitudes inmensas. El amor ha sido y seguirá siento hasta el término de los tiempos  la razón primera y última que mueve y enriquece al ser humano, que lo hace noble y bello, permitiéndole superar casi sin esfuerzo, la ley de gravedad, la materialidad del mundo y de la realidad en que vivimos.

La belleza. Es su complemento, antecedente o consecuente. Es el barniz que le da sentido y forma a lo que nuestros sentidos perciben, en especial la vista el tacto, el olfato. Todos los sentidos juegan, pero los tres que convoco, poseen la particularidad privilegiada de dimensionar, lo que acorde con el criterio Tomista, definió como, “bello es lo que visto, agrada”. Por cuanto lo que agrada, ingresa a través del ojo, estimulando la sensibilidad al poder tocar con las manos, con el rostro, con el cuerpo, la piel de ella o de él, y percibir y sentir, el mandato de la sangre, del calor que da vida.

Este objeto bello, en esas condiciones tan peculiares, no puede ser motivo de una emoción diferente, que la del amor. No todo lo que se ama necesariamente es bello; puede no serlo, pero la riqueza interior aflorará entonces como un haz luminoso, que todo lo dimensionará, enriqueciéndolo. Los atributos del ser humano que implique inmortalidad o algo similar. Justamente por esa razón de finitud es que destaca, con luz con brillo propio, ese sentimiento, imposible de definir, que de cualquier forma que se le mire, es real, y es temporal. Este es precisamente el sentido de la existencia y acogiendo su fugacidad, entenderemos aceptando, que la vida debe ser potenciada al máximo, pues lo contrario, sería tanto como aceptar, que no se justifica ningún esfuerzo por ser feliz y ser parte del amor.

lunes, 17 de agosto de 2015

Nada es perfecto





…  como no existe una verdad absoluta,
Ni los colores son lo que en realidad
Creemos ver, ni la noche o el día son
Interminables, ni todo es malo o bueno,

Ni la guerra o la paz son paradigmas
Inamovibles, ni la vida es perenne,

Ni la tierra siempre ha tenido su forma
Actual, ni nada de nada tiene cuerpo o
Forma, ni el dolor o la felicidad son norte
Exclusivos de la existencia,

Nada, de todo lo anterior, como menos estas
Líneas compuestas de palabras, son lo
Que quisiera que fueran, por cuanto

Sencillamente, vivimos la mayor parte de la
Vida, ilusionados, en cosas que son fugaces,
Efímeras, como pompas de jabón…

Paisaje personal


…  gris impenetrable, que cierra el espacio bajo un manto enorme,
Sin que mis ojos puedan descifrar, que está oculto en la distancia,

Siluetas y sombras desvaídas, con una presencia indescifrable
De viento y frío, que cala huesos, dejando vestigios mustios

En el rostro y en la piel. Es esa sensación indefinible, de estar
Solo, perdido con mi ausencia, en tanto que la silueta de los

Cuerpos, de los edificios, lenta, paulatinamente, empiezan a cobrar
Forma, dejando ver perfiles inciertos, como si la realidad de la

Vida, apenas empezara a ser, a cobrar aliento. Lo que experimento
Allá adentro, muy adentro de mi ser, es esa angustia de pensar,

El viaje que emprendí hace tantos lustros ya al día de hoy, me
Arroja abruptamente, en brazos de una dura, muy recia conclusión:

¡Estás solo!, inmensamente solo, como cuando estabas en el vientre
Materno, con el favor que en ese piélago, eras  salvo, y nada ni nadie, te

Podía alcanzar. Ahora, contemplas este cuadro, con la pintura de tú vida,
Con colores de todos tonos, con matices exclusivos, por cuanto esa,

Pintura, ese cuadro, que has hecho de tu vida, y con ella, para bien o
Para mal, es tu obra maestra: ineludible, te conducirá hasta el final
Es tu paisaje personal…

El tiempo, encrucijada de siempre



*** PROSIGAMOS. Los espacios hijo Que tiempo entre la obscuridad y la luz Conocidos Como Días, Iguales hijo, Semejantes o parecidos o si Cada Uno Posee Una entity Específica. ¿Para ti Hijo uniformes o específicamente Diferentes?

Lo Primero es establecer analogías o Diferencias Entre Igualdad, SEMEJANZA o parecidos por Lo Que RESPECTA al Primero y al tercero, -igualdad / parecido-, Existe Una correlación Que solo se Diferencia por Razón de la concreción del Objeto, es Decir precisión Que, al paso Que El Semejante, adolece de la ESA Condición, reune en si Elementos, Mas no Se Puede considerar Como exactitud. Criterio busque sutil but desvelador.

La SEMEJANZA, refiere un afín he aquí una PARECIDO lo, Pero No a lo Equivalente en: términos absolutos.

Ahora bien, los espacios Que Son Tiempo, ser pueden parecidos o Semejantes, Más Nunca Iguales. Lo cual sea conlleva, ni más ni menos, una cola Mi Tiempo Presente Como el de CUALQUIER persona, es solitario Concepto un, idea Una Que Establece ONU Soporte para determinar S. Que No Estamos Flotando Como Objetos sueltos, perdidos en el espacio.

De ALGÚN Modo y en esencia, requerimos ESE asidero, but in our Conciencia, la idea de Tiempo, Como ya lo expresara previamente, Es Una nada, es lo pasajero Lo Que pienso Que esta Siendo, pero ya dejo de Serlo.

Me parece válido considerar ESA ficción Así:

... No habia reflexionado un fondo
Acerca Que la vida
En grado sumo fuese tan breve;

Que Lo Que En algún Momento mí
Colmaba de gozo,
En Otro de dolor o de ausencia,
Fuese asi,
Pasajero,

Pues Hechos Como Realidades
Inmutables, ya lo sé,
No EXISTEN;

Siempre estan de paso, van
Llegando y con identica presteza
Abren La Compuerta un Otras
Vivencias, un Realidades Otras

De lo Cual, Quedan bronceado
Solo, recuerdos e Imágenes
Diluídas en ESE compartimento
Secreto y quien Cada de personal,

Que es la memoria ...


sábado, 1 de agosto de 2015

Los olvidos



…  Las hojas, las flores,
De los troncos sus ramas,
Frutos carnosos y maduros,
Caen, se desprenden de la rama
Del tronco vigoroso

El día con sus horas sus
Minutos, tienen un término,
Prolongarlos, sería tanto
Como ingresar al mundo
Del absurdo

Calendario, espectador estático
En su objetividad,
En su silencio imposible,
Dejar caer sus hojas
Una a una,

Significa ello, que la vida va de
Paso, es perecedera
Contrasentido considerar
Su, detente
Todo es así, efímero, fugaz

Mi existencia con su cuerpo,
Mi pensamiento, las ideas,
Las ilusiones y la orfandad
De logros, de objetivos,
Toda una vida anhelada


Un continuo ir pasando, lo que
Queda, es la memoria sumida en
Sombras
Espectrales,

De lo que fue,
De lo que pudo haber sido

En un rincón indevelado,
Cosas, muchas cosas yacen
Allí, eternas e inertes:

Los  

Olvidos… 

Pie en el aire


…  Espacio extraordinario, infinito,
Invisible me siento y me veo, y soy,
Desoladora inmensidad

Respiro por cuanto es la única
Forma de saber que estoy
Vivo

Que al igual que otros millares y
Millares de partículas, vanamente
 Pensamos creyendo

Que somos algo,
La verdad, nada somos
Solo viento,
Igual que humo

Que fuerzas imposibles
Avientan a los cuatro puntos
Cardinales,

Dejándonos sin aliento, y
Siempre, invariablemente,
Sumidos en el olvido…




Seis Meses



… Para medir la vida, si ello fuese posible,
Necesario es:

Que tu cuerpo esté y sienta la vida;
Que tu sangre no haya perdido ni su color,
 Menos su calor;

Que tu deseo y la pasión que es menester
Para vivir intensamente,
No haya declinado ni perdido su brillo, ni su motivo;

Que hayas soportado y superado, los embates
Inclementes, seguramente muchos
Dolorosos, de tu discurrir;

Que frente al recuerdo amable, matizado por
El amor, el cariño, junto con la
Ternura, ocupen sitial preferente,

En tu razón, en tu corazón; que las ausencias,
Que son casi como las distancias en el
Tiempo, no te abrumen,

Abrigando la presencia renovada, de continuar,
Pues escrito está, eres ave de paso, y la
Fuerza de tus alas en el vuelo,

Llegará el momento en que cesen su batir
Uniforme y armonioso, pues toda travesía

Tiene siempre su final… 

Sonata de Otoño en Primavera




…  tiempo inexorable.
 
No hay nada cuestionable
En esta insobornable realidad

                                            Aveces cuando doy en pensar
Mucho en ello, … sí;

Me asaltan unas feroces criaturas:
Sombras, vacíos y una

                              Perenne soledad. Junto con ellas,
Los recuerdos, las nostalgias,

Entonces es, cuando la fragilidad  se posesiona
De mi cuerpo, de mi mente, tal como

Previniéndome: ¡eres vulnerable
Hoy, aún más que ayer!

Y aunque no lo quieras consentir,
Tu vida está marcada por el

Reloj, aunque no lo admitas
Ni esté visible a tus ojos,

Porque el tiempo visto así,

No requiere del objeto  
Sino del recóndito sentimiento,

La consciencia fría que habita en la
Razón, espetándome:

Tenlo presente: ¡no lo olvides,
Los días de bonanza,

De brillos, de colores de ensueño,
Historia cumplida, fueron, ya no son!

Mira al frente, solo él cuenta y suma,
Lo de ayer, lo de siempre,

Un rincón muy pequeño habitará
En tu cerebro, en tú esencia,

Lo demás, será para quienes a tu
Saga, reconocen e identifican

Tu peculiar trasegar,
Por esta senda breve, que ha sido tu vivir

Lo que resta, por cuanto en este
Aspecto si obra la operación,

La diferencia,

Bien poco es lo que de ella
Debes considerar

Más si vale como asiento real, en la columna
Obligada, de tu contabilidad,


Tú pasivo…