miércoles, 14 de octubre de 2015

El desamor



 Frialdad, desilusión, olvido. Cuando él, se ha ido, transformándose  en ausente insensible hasta desaparecer, como si fuese una nada continuada. Es el desalojo de un espacio esencial de la razón; del sentimiento; del corazón, señorío en el que hasta entonces, había ocupado sitial dominante.

La figura, o su imagen se deshacen, perdiéndose, tal como sucede cuando la noche da curso a un nuevo día, y él, el amor, emprende lejanía, sumergiéndose en un retiro perpetuo. Todo se pierde. Talvez sensaciones; recuerdos de momentos fugaces que resisten el embate del tiempo, subsisten en la memoria tenuemente. Ya no existe el aliento; ni el calor del otro cuerpo, el que da sentido y valor a la vida; la piel es tan solo un transmisor de sensaciones distantes, ajena por completo, y es entonces, cuando la mirada apunta a otros objetivos, a otro figura, a un corazón diferente que rejuvenezca el impulso y la pasión, y con ese lazo renovado, ambos cuerpos, fundirse en uno solo, un solo suspiro, un solo instante, para arribar a la pequeña muerte (“petite-mort”).


Luego, ……   ya, todo es olvido  .....


Ayer,
Estabas junto a mí
Compartiendo el calor
De nuestros cuerpos,

Y,

Hoy,
Ausencia,
Silencio, y
Distancia perpetua





         

martes, 13 de octubre de 2015

María Mercedes Carranza y su idea de la muerte



¿Cómo persigue a uno una idea loca, o, cómo una loca idea lo persigue a uno?

¡Vaya que equívoco!, o qué dilema. Una sola voz. Pareciera que el momento siempre está ahí, presente, pues la razón siempre lo acoge, lo asume. Una serie de razones, a partir de lo más íntimo, se posesiona allí, al interior. El sentido y objetivo de la vida se va diluyendo hasta casi desaparecer, y el tránsito encaminado a ese propósito, se torna decididamente en carente de sentido. Igual puede acceder, la noche o el día; el calor o el frío; la compañía o la soledad. Y para ese entonces, el sentido de la realidad, de la totalidad, nó es, no existe.

La equivalencia de valores reducida a nada, tornándose en un caminante que errabundo, ignora plenamente cuál es su destino; a dónde ir, menos interesarse, en el para qué.

Una igualdad que conduce indefectiblemente al vacío, a la nada, a una total ausencia de interés; es en ese momento, cuando las respuestas insospechadamente se perfilan,  poco importan ya; ¿cuál eficacia y valor pueden revestir, cuando el interés por ellas, las preguntas, se ha esfumado, desapareciendo totalmente?

Ilustrativo, su escarceo con ella. La piensa, la considera, la consiente y le da abrigo en su razón y en su corazón. Es el juego fatal con un propósito asumido, con la convicción que el momento para abrirle de pleno la puerta, solo es cuestión de tiempo, de oportunidad. Así la vida y su devenir, han perdido su color, y pareciera que tan solo el gris y el negro anidaran en su mente. Es un ir pasando, simplemente, como si la inercia de las horas y del tiempo jugaran dulcemente con su paso cansino y desencantado. 

Tristeza, una profunda tristeza y un frío mortal, consecuencia de todo lo que gravita en su entorno, como pluma al viento, sin sentido, ni razón. El secuestro de su hermano; la muerte de su padre; la violencia que campeaba en campos y ciudades; el fracaso en su matrimonio; y el país, su país, Colombia, inmerso en una mar de luchas, de sangre y de muertos, yacentes en los campos, flotando en los ríos como peleles desprovistos de aliento, con las cuencas de sus ojos vacíos, y un paisaje desolador, irremediable.

Es entonces cuando su mano acomete como cascada sibilante, la palabra,  premonición de lo que habrá de sobrevenir más luego:


No llega. Va con cada palabra
Que te digo, me la entregas
En cada gesto y yo te la devuelvo,
Mano a mano. Es un ir y venir
Disfrazados de nosotros dos. Vuela
Air mail con las cartas
Que escribimos, anda entre la sopa
Y más que nunca por la tarde. Está
Detrás de todo ese montón de ropa
Para lavar, contra el espejo que miramos,
Desde la sonrisa de las fotos, junto
A aquél viaje al mar. “Vendrá
La muerte y tendrá tus ojos”. Y solo será
Un gesto más entre tú y yo. Porque
Manrique, amigo dilecto
De las calaveras, ¿qué fue
De tanto verso sino palabras más o menos?


Y así con ese tono, con su talante acervo y cortante, escupe las palabras como un apóstrofe, brutal, sincero. No hay reatos ni temores en su idea, maneja con solvencia la palabra, el tema, que es aspecto, concepto, decisión irrevocable.

Convoca la trivialidad de la vida, a través de cosas elementales, propias de mujer, de ama de casa, del conocimiento holgado de ese trajín inherente a su condición de fémina. Campea con holgura en el mundo de la idea, de la cultura, y cuestiona a bardo Español,


/Invocación/
5.- Este mundo es el camino
para el otro,  que es morada
sin pesar;
más cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
partimos cuando nascemos,
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenecemos;
así que, cuando morimos,
descansamos


...  Porque
Manrique, amigo dilecto
De las calaveras, ¿qué fue
De tanto verso sino palabras más o menos?


Explícito el juicio, disipadas todas sus voces interiores y lanzadas a los cuatro vientos, ningún asomo de duda abrigaba en su interior. Lo que siguió fue su muerte, por cuanto


así que, cuando morimos,
descansamos


La obra y la vida de María Mercedes Carranza continúan siendo para mí una encrucijada, un polo de atracción que no declina con el tiempo, se acrecienta. La leo y la releo, y encuentro en su palabra, en el verso, en su poesía, la impronta indeleble de un destino signado por la genialidad y por la muerte.


Cfr. María Mercedes Carranza
       Poesía reunida
       & 19 poemas en su nombre
       EN VIDA Y OTRAS MUERTES, pag. 18
       Edit. LETRA A LETRA, Bogotá, Colombia 2013
       COPLAS A LA MUERTE DE SU PADRE
       Jorge Manrique

        (1440 – 1478) 


martes, 6 de octubre de 2015

Lo que pudo haber sido y no fue




…  ¿A dónde diriges tus pasos, con ese vacilante
Caminar, marcado por la fragilidad?
¿Crees inocentemente, que la tierra que
Soporta tus pasos, es segura, firme?


Incertidumbre, es luz tenue que guía
Ese tu andar incierto; tras de ti,  huellas
Menudas horadando el terreno, que en los
Espacios precarios de tu vida breve,


Serán aventados a todos los vientos, y de
Ellas, tan solo un recuerdo incierto
Dará testimonio perecedero del discurrir
Efímero tu existencia incierta, breve


Vientos inclementes de estos duros tiempos
Que a su paso casi todo lo avasallan
Como si el sentido de la vida no tuviese
Valor alguno, como si fuese minúscula pavesa


Tu ilusión de vida, como si la inocencia
Careciera de sentido, de valor; en un mundo
Mínimo fraguado en tu mente, por
Tanta imagen distante, es rezago
Que dejas a tu paso por la brevedad


De tu tránsito por sobre esta superficie.
Primavera, para ti no alcanzó ni tan solo
A ser un sueño; estío, pasajero calor lánguido
De vida, en el vientre materno que te abrigó,


Imagen incierta que jama pasó de ser
Una idea, un asomo de pintura; otoño,
Palabra más, sin sentido, ajeno por completo
A ese maravilloso ciclo de tiempo, en que


La madurez de todo por haber alcanzado su
Plenitud, inicia el declive que anuncia el
Reinicio de un nuevo ciclo de vida; invierno,
Tiempo de frío y tormentas, no consiguió


Ser espectador de tus posibilidades,
Porque la brevedad de tu existencia no
Pudo llegar hasta tanto; fuiste como el
Soplo de un aliento que nunca pudo tener


Fuerza suficiente para crear tu propio
Mundo, en el que convirtieras en realidades,
Sueños y metas de vida. Ocurriste solo como
Expectativa, una triste posibilidad…