miércoles, 14 de octubre de 2015

El desamor



 Frialdad, desilusión, olvido. Cuando él, se ha ido, transformándose  en ausente insensible hasta desaparecer, como si fuese una nada continuada. Es el desalojo de un espacio esencial de la razón; del sentimiento; del corazón, señorío en el que hasta entonces, había ocupado sitial dominante.

La figura, o su imagen se deshacen, perdiéndose, tal como sucede cuando la noche da curso a un nuevo día, y él, el amor, emprende lejanía, sumergiéndose en un retiro perpetuo. Todo se pierde. Talvez sensaciones; recuerdos de momentos fugaces que resisten el embate del tiempo, subsisten en la memoria tenuemente. Ya no existe el aliento; ni el calor del otro cuerpo, el que da sentido y valor a la vida; la piel es tan solo un transmisor de sensaciones distantes, ajena por completo, y es entonces, cuando la mirada apunta a otros objetivos, a otro figura, a un corazón diferente que rejuvenezca el impulso y la pasión, y con ese lazo renovado, ambos cuerpos, fundirse en uno solo, un solo suspiro, un solo instante, para arribar a la pequeña muerte (“petite-mort”).


Luego, ……   ya, todo es olvido  .....


Ayer,
Estabas junto a mí
Compartiendo el calor
De nuestros cuerpos,

Y,

Hoy,
Ausencia,
Silencio, y
Distancia perpetua





         

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