domingo, 1 de noviembre de 2015

Tu piel me persigue

                                                              

                                                              …  esa,
Tú piel,
me persigue;

esa
Tú calidez
sobre mi piel,

sobre la mía
junto a la mía,
me persigue,

no cesa,
no desaparece,
hasta convertirse casi,

como en el mismo aire que
respiro, que otorga
vida,

Tú, junto a mí,
             Yo junto a ti,  …..
       ¡ unidos ¡  …


  

miércoles, 14 de octubre de 2015

El desamor



 Frialdad, desilusión, olvido. Cuando él, se ha ido, transformándose  en ausente insensible hasta desaparecer, como si fuese una nada continuada. Es el desalojo de un espacio esencial de la razón; del sentimiento; del corazón, señorío en el que hasta entonces, había ocupado sitial dominante.

La figura, o su imagen se deshacen, perdiéndose, tal como sucede cuando la noche da curso a un nuevo día, y él, el amor, emprende lejanía, sumergiéndose en un retiro perpetuo. Todo se pierde. Talvez sensaciones; recuerdos de momentos fugaces que resisten el embate del tiempo, subsisten en la memoria tenuemente. Ya no existe el aliento; ni el calor del otro cuerpo, el que da sentido y valor a la vida; la piel es tan solo un transmisor de sensaciones distantes, ajena por completo, y es entonces, cuando la mirada apunta a otros objetivos, a otro figura, a un corazón diferente que rejuvenezca el impulso y la pasión, y con ese lazo renovado, ambos cuerpos, fundirse en uno solo, un solo suspiro, un solo instante, para arribar a la pequeña muerte (“petite-mort”).


Luego, ……   ya, todo es olvido  .....


Ayer,
Estabas junto a mí
Compartiendo el calor
De nuestros cuerpos,

Y,

Hoy,
Ausencia,
Silencio, y
Distancia perpetua





         

martes, 13 de octubre de 2015

María Mercedes Carranza y su idea de la muerte



¿Cómo persigue a uno una idea loca, o, cómo una loca idea lo persigue a uno?

¡Vaya que equívoco!, o qué dilema. Una sola voz. Pareciera que el momento siempre está ahí, presente, pues la razón siempre lo acoge, lo asume. Una serie de razones, a partir de lo más íntimo, se posesiona allí, al interior. El sentido y objetivo de la vida se va diluyendo hasta casi desaparecer, y el tránsito encaminado a ese propósito, se torna decididamente en carente de sentido. Igual puede acceder, la noche o el día; el calor o el frío; la compañía o la soledad. Y para ese entonces, el sentido de la realidad, de la totalidad, nó es, no existe.

La equivalencia de valores reducida a nada, tornándose en un caminante que errabundo, ignora plenamente cuál es su destino; a dónde ir, menos interesarse, en el para qué.

Una igualdad que conduce indefectiblemente al vacío, a la nada, a una total ausencia de interés; es en ese momento, cuando las respuestas insospechadamente se perfilan,  poco importan ya; ¿cuál eficacia y valor pueden revestir, cuando el interés por ellas, las preguntas, se ha esfumado, desapareciendo totalmente?

Ilustrativo, su escarceo con ella. La piensa, la considera, la consiente y le da abrigo en su razón y en su corazón. Es el juego fatal con un propósito asumido, con la convicción que el momento para abrirle de pleno la puerta, solo es cuestión de tiempo, de oportunidad. Así la vida y su devenir, han perdido su color, y pareciera que tan solo el gris y el negro anidaran en su mente. Es un ir pasando, simplemente, como si la inercia de las horas y del tiempo jugaran dulcemente con su paso cansino y desencantado. 

Tristeza, una profunda tristeza y un frío mortal, consecuencia de todo lo que gravita en su entorno, como pluma al viento, sin sentido, ni razón. El secuestro de su hermano; la muerte de su padre; la violencia que campeaba en campos y ciudades; el fracaso en su matrimonio; y el país, su país, Colombia, inmerso en una mar de luchas, de sangre y de muertos, yacentes en los campos, flotando en los ríos como peleles desprovistos de aliento, con las cuencas de sus ojos vacíos, y un paisaje desolador, irremediable.

Es entonces cuando su mano acomete como cascada sibilante, la palabra,  premonición de lo que habrá de sobrevenir más luego:


No llega. Va con cada palabra
Que te digo, me la entregas
En cada gesto y yo te la devuelvo,
Mano a mano. Es un ir y venir
Disfrazados de nosotros dos. Vuela
Air mail con las cartas
Que escribimos, anda entre la sopa
Y más que nunca por la tarde. Está
Detrás de todo ese montón de ropa
Para lavar, contra el espejo que miramos,
Desde la sonrisa de las fotos, junto
A aquél viaje al mar. “Vendrá
La muerte y tendrá tus ojos”. Y solo será
Un gesto más entre tú y yo. Porque
Manrique, amigo dilecto
De las calaveras, ¿qué fue
De tanto verso sino palabras más o menos?


Y así con ese tono, con su talante acervo y cortante, escupe las palabras como un apóstrofe, brutal, sincero. No hay reatos ni temores en su idea, maneja con solvencia la palabra, el tema, que es aspecto, concepto, decisión irrevocable.

Convoca la trivialidad de la vida, a través de cosas elementales, propias de mujer, de ama de casa, del conocimiento holgado de ese trajín inherente a su condición de fémina. Campea con holgura en el mundo de la idea, de la cultura, y cuestiona a bardo Español,


/Invocación/
5.- Este mundo es el camino
para el otro,  que es morada
sin pesar;
más cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
partimos cuando nascemos,
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenecemos;
así que, cuando morimos,
descansamos


...  Porque
Manrique, amigo dilecto
De las calaveras, ¿qué fue
De tanto verso sino palabras más o menos?


Explícito el juicio, disipadas todas sus voces interiores y lanzadas a los cuatro vientos, ningún asomo de duda abrigaba en su interior. Lo que siguió fue su muerte, por cuanto


así que, cuando morimos,
descansamos


La obra y la vida de María Mercedes Carranza continúan siendo para mí una encrucijada, un polo de atracción que no declina con el tiempo, se acrecienta. La leo y la releo, y encuentro en su palabra, en el verso, en su poesía, la impronta indeleble de un destino signado por la genialidad y por la muerte.


Cfr. María Mercedes Carranza
       Poesía reunida
       & 19 poemas en su nombre
       EN VIDA Y OTRAS MUERTES, pag. 18
       Edit. LETRA A LETRA, Bogotá, Colombia 2013
       COPLAS A LA MUERTE DE SU PADRE
       Jorge Manrique

        (1440 – 1478) 


martes, 6 de octubre de 2015

Lo que pudo haber sido y no fue




…  ¿A dónde diriges tus pasos, con ese vacilante
Caminar, marcado por la fragilidad?
¿Crees inocentemente, que la tierra que
Soporta tus pasos, es segura, firme?


Incertidumbre, es luz tenue que guía
Ese tu andar incierto; tras de ti,  huellas
Menudas horadando el terreno, que en los
Espacios precarios de tu vida breve,


Serán aventados a todos los vientos, y de
Ellas, tan solo un recuerdo incierto
Dará testimonio perecedero del discurrir
Efímero tu existencia incierta, breve


Vientos inclementes de estos duros tiempos
Que a su paso casi todo lo avasallan
Como si el sentido de la vida no tuviese
Valor alguno, como si fuese minúscula pavesa


Tu ilusión de vida, como si la inocencia
Careciera de sentido, de valor; en un mundo
Mínimo fraguado en tu mente, por
Tanta imagen distante, es rezago
Que dejas a tu paso por la brevedad


De tu tránsito por sobre esta superficie.
Primavera, para ti no alcanzó ni tan solo
A ser un sueño; estío, pasajero calor lánguido
De vida, en el vientre materno que te abrigó,


Imagen incierta que jama pasó de ser
Una idea, un asomo de pintura; otoño,
Palabra más, sin sentido, ajeno por completo
A ese maravilloso ciclo de tiempo, en que


La madurez de todo por haber alcanzado su
Plenitud, inicia el declive que anuncia el
Reinicio de un nuevo ciclo de vida; invierno,
Tiempo de frío y tormentas, no consiguió


Ser espectador de tus posibilidades,
Porque la brevedad de tu existencia no
Pudo llegar hasta tanto; fuiste como el
Soplo de un aliento que nunca pudo tener


Fuerza suficiente para crear tu propio
Mundo, en el que convirtieras en realidades,
Sueños y metas de vida. Ocurriste solo como
Expectativa, una triste posibilidad…


 
   


miércoles, 30 de septiembre de 2015

Temas de siempre: la inocencia



***  Temas de siempre. La inocencia: En estos tiempos que corren, con el mundo sojuzgado por la trivialidad, en el que casi exclusivamente el clic es trascendente, valores esenciales, inescindibles de la vida del ser humano como el convocado, se desdibujaron al punto de convertirse en una palabra más, pese a ser concepto cabal, análogamente valor esencial ¿crees, será posible ir a su rescate, o, definitivamente, es algo que no se justifica, que no tiene significación?. Qué piensas al respecto.

En este presente de los antivalores, cualquier tarea como ésta, se convirtió en una verdadera odisea, sin dramatismos, ajena a todo exceso en el raciocinio. El mundo moderno –siglo XXI- , es una verdadera encrucijada de caminos en pugna. Todos, o inmensas masas de personas, viven a diario a la conquista de lenitivos, para sobrellevar el día a día, de una forma menos angustiosa. Y en ese crucero, se involucran en cantidades ingentes de pequeñas o grandes batallas, que por lo general, no les conduce a ninguna parte. Veamos dos ejemplos.

La mujer. Siempre enfrascada en vestir a la moda, de la cabeza a los pies, o a la inversa, porque hay, a las que importa más, los pies que la cabeza, -paradójico pero real-. En esa consideración, están incluidas todas la variables de prendas, sin que se pueda excluir la interior, por cuanto la lencería es parte sustantiva de su atuendo, dado que cubre la intimidad de su cuerpo, sus zonas pudendas, y por lo que en un momento dado, frente a la inminencia de inter relación con una pareja, aquélla, jugará un rol protagónico en dicha intimidad. Alhajas, maquillajes, peinados, móviles, como todo lo que sea dable imaginar para definir su identidad, para afianzar unos valores frágiles, con una fortaleza equiparable a la de una cáscara de huevo. La personalidad de ella, por tanto, en atención a éste inventario tentativo, guardará nexo consecuente, con lo consignado. Es una fisonomía muy relativa, pero aproximada a la mujer actual.

Otra, es la que vive, y permanece inmersa en el terreno laboral y de estudio; aunque no con todo el rigor de la primera, algunos de los matices descritos son igualmente de su resorte y manejo, pues su natural femenino, jamás renunciará a ese toque que la define. Para ella, lo estrictamente formal es la pauta; sigue la moda pero no es su esclava; gusta de la distinción y de ese toque de calidad que imprime lo casual, lo sencillo. Su universo gravita por y en función, de su crecimiento y fortaleza intelectual y laboral; la academia, la vida activa y continua en el campo de la cultura; la búsqueda de valores; de metas y de objetivos; el descubrimiento e indagación acerca de nuevas formas de pensamiento y de explicación de la vida. Es multifacética, versátil ,todo le interesa, su curiosidad no conoce límites; es arrojada y confronta su existencia sin temores ni reticencias. Acoge el paso del tiempo y lo asume con entereza, con sinceridad; se enorgullece de sus valores y acoge con modestia sus limitaciones.

Para éste biotipo de mujer, sí existe la inocencia. Porque ella ama la vida en todas sus expresiones; porque es sensible y consciente de la volubilidad de la especie en los tiempos que estamos viviendo. Porque el cuadro de la violencia que gravita en todos los ámbitos de la vida, es de uso común,  aceptado, sin que nadie cuestione ni trate de actuar efectivamente, para detener, o por lo menos morigerar, esa escalada que habita y vive, en los cuatro puntos cardinales de esta geografía terrestre. Porque ella comprende, que parte de la saga nefasta de esa secuela, son los niños, violentados, abusados, sacrificados y utilizados como medio instrumental, para todo tipo de objetivos perversos. Y la tecnología y los medios, están implicados, tienen participación activa y desgraciadamente eficiente, en esa gestión global destructiva, de los reductos primigenios y esenciales de la vida del ser humano, a partir de la familia y de sus componentes. Y en última instancia, porque los estados, los gobiernos y sus políticas y políticos, con sus axiomas letales, drogas y  guerra, o, guerra y drogas, que a fin de cuentas, son traje de un mismo propósito, de una criminalidad social consentida o nó, pero objetiva, son fuerza motriz de ese proceso demoledor.

El hombre. Como contrapartida, no obstante alimentar ese tipo de apremios, los justiprecia de una manera diferente, menos intensa. La moda va con él, pero no es razón prevalente. En cambio, le importa la materialidad del mundo que le circunda, los bienes de todo tipo dentro de un contexto idóneo que le coadyuve a su consecución: el dinero.

Con él en sus arcas, asume todas las empresas y todos los riesgos en el iter que conduce a su obtención. Los medios en esas condiciones los instrumentaliza para alcanzar sus objetivos, sus metas, no importa sean non-santos, y su ausencia de escrúpulos, está a la orden del día.

El sexo. Puntal definitorio de su virilidad, con él, reta y confronta a sus congéneres, asumiendo postura de suficiencia y poder. El machismo comprendido lo anterior, es axioma obligado de su desenvolvimiento dentro del grupo. El hombre actual es sexuado en términos superlativos; para él facetas que están por fuera de sus razones, no cuentan, no suman. La miseria, el hambre, la exclusión social, por motivos políticos, de credo, de color, económicos, de poder, de nacionalidad, como de otros análogos, no revisten ninguna significación. El corolario, que es casi como un credo para éste prototipo, es el del poder, cifrado en el dinero. Por su intermedio lo consigue todo, hasta el derecho a la vida y a la muerte. Todos los aparatos de estado y de supervivencia del grupo, operan en función de esa ecuación elemental, que así mismo es igualdad: dinero = poder

La inocencia, nada significa. Solo es una palabra.

Visto así el mundo actual, destaca por un materialismo impenitente.

Pienso, resulta bien difícil modificar esa óptica global. Quienes no somos partícipes de ese anti-credo, constituimos una inmensa minoría frente al poder y sus adherencias.

No pasamos de ser simples espectadores  ...



lunes, 28 de septiembre de 2015

Tengo la piel cansada de la tarde




…  Indolentemente el día me
Recuerda que el término de la vigilia
De los ojos abiertos,
Está próximo a expirar


Nada es similar al modo cómo cuando
Al impulso vital de
La razón 


Que da vida a la vida
Agitado y premuroso,
Confronta un nuevo día


Con ideas visiones
Impetuosas,
Tal como si me quisiera
Prevenir,

No hay lugar a pausa,
Lo que en éste instante coliges y
Engendras
Es temporal,
Contingente


Al caer la tarde,
Con la luz del día fugitiva
La piel, mi piel, ya está cansada


Nada será igual ya.
A mi haber, saldo
Exiguo,


En memoria tan solo, sombras y

Recuerdos…



Antes del final, otoño

                           

                                           
                                                  …  Invariable la  vida
Inmutable, presente
En su impredecible magnitud
Ostenta la tierra sus
Árboles
Erguidos,


Paralelos, sus
  Hojas  en desprendimiento
Progresivo,
Inevitable


No pueden impedir ese
Transcurrir,
Dando cuenta sí,
Que éste tiempo es otro


De sus trajes frondosos,
Hasta ayer ataviados  de verdes
Luminosos, va armonizando a su
Saga
La tierra cubierta con sus hojas,


Sus ramajes desnudos, acompasados
Por viento y frío, parecieran


Sentenciar:


Nada será como antes
                                              Como ayer,


Otro tiempo
Se ha cumplido agotando
Un ciclo más,
Tal como acontece con la
Vida


La conclusión por tanto  
Una sola es
La vida tiene cuatro estaciones,
Previo a su
Final, otoño…


       

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Ideas sueltas acerca de todo: el amor y la belleza

















***  Todo el recorrido surtido hasta ahora, ha sido enriquecedor. Diversos aspectos, desde luego sustanciales de la existencia, se han desgranado en forma paulatina. En el punto en que nos encontramos, dos conceptos capitales, destacan per-se: el amor y la belleza. ¿Cómo es eso del amor y la belleza? ¿Son conceptos conexos o son entidades de la esencia, que  gozan de plena autonomía? ¿Sería posible la existencia del ser humano con prescindencia de ellos?

Tantas formas de amor, de amar y ser amado; de dar y recibir, para que en definitiva surja la pregunta consecuente: ¿en verdad, qué es el amor? La pregunta nó es mía, es de la mujer y del hombre de todos los tiempos. 

Destaco, es una constante atemporal. Ellas y ellos, son quienes históricamente le han dado sentido a esa emoción o como se desee calificar, expresión de la esencia o del espíritu; páginas sin cuento a más de haber quedado escritas, ilustran de manera vívida las relaciones entre una y otro. El amor tiene todo sentido en cuanto expresión de los más profundos y nobles sentimientos del ser humano.

Ha sido y es un medio enriquecedor, que da aliento, que da vida, que ha impulsado e impulsa, grandes, colosales pasos en la historia de nuestra especie. Ha sido fuente y razón de creación; de epopeyas y gestas sin cuento; de triunfos grandiosos y derrotas; de presencias y de ausencias trágicas; de nostalgias y olvidos; de presencias e ingratitudes inmensas. El amor ha sido y seguirá siento hasta el término de los tiempos  la razón primera y última que mueve y enriquece al ser humano, que lo hace noble y bello, permitiéndole superar casi sin esfuerzo, la ley de gravedad, la materialidad del mundo y de la realidad en que vivimos.

La belleza. Es su complemento, antecedente o consecuente. Es el barniz que le da sentido y forma a lo que nuestros sentidos perciben, en especial la vista el tacto, el olfato. Todos los sentidos juegan, pero los tres que convoco, poseen la particularidad privilegiada de dimensionar, lo que acorde con el criterio Tomista, definió como, “bello es lo que visto, agrada”. Por cuanto lo que agrada, ingresa a través del ojo, estimulando la sensibilidad al poder tocar con las manos, con el rostro, con el cuerpo, la piel de ella o de él como su humor, su aliento, y percibir y sentir, el mandato de la sangre, del calor que da vida.


Este objeto bello, en esas condiciones tan peculiares, no puede ser motivo de una emoción diferente, que la del amor. No todo lo que se ama necesariamente es bello; puede no serlo, pero la riqueza interior aflorará entonces como un haz luminoso, que todo lo dimensionará, enriqueciéndolo. Los atributos del ser humano que implique inmortalidad o algo similar. Justamente por esa razón de finitud es que destaca, con luz con brillo propio, ese sentimiento, imposible de definir, que de cualquier forma que se le mire, es real, y es temporal. Este es precisamente el sentido de la existencia y acogiendo su fugacidad, entenderemos aceptando, que la vida debe ser potenciada al máximo, pues lo contrario, sería tanto como aceptar, que no se justifica ningún esfuerzo por ser feliz y ser parte del amor.







viernes, 18 de septiembre de 2015

Piel y olvidos






…  Fui y voy aún por la vida
Al encuentro de no sé cuántas cosas


Ayer cuando mi tiempo
Era de niño, más luego de joven,


Con esos sueños primeros,
De conquista, de logros


Quimeras irrealizadas
Que  desaparecieron, fue


Tiempo de mi primera aflicción;
                                  Todo cambió;  primer olvido                


Era asomo precoz
A la puerta que daba acceso


A mi temprana soledad.


Estela, sombras rezagadas


Si bien no
Marcado por el dolor,


Sobrante con la pena de un
Primer revés


Luego, lo que sobrevino
Como ahora en este


Brumoso presente, es ya  
Algo bien diferente,


Es en la dermis que cubre
Cuerpo esencia mi objetividad


Labrada con recuerdos
Abandonos y desmemorias


Que me he llegado a convencer


Que mi vida como mí

Piel, están trajeadas de olvidos…








Cómo pienso la poesía ...



Pienso que la poesía, es un estado del alma, de la esencia, que le imprime a la concepción que poseemos del mundo, un matiz especial, único, dotándolo de armonía, de belleza, en síntesis, haciendo de esa percepción verdadera música, o una pintura, o en suma, una obra de arte, porque la poesía es arte, es la palabra trocada en arte.  Es un modo de ver el mundo, con todas sus peculiaridades, desde una perspectiva diferente, menos recia, más humana frente a la cual, toda barrera desaparece, permitiéndonos acceder a lo que usualmente no lo permite.

Al poema se le puede descifrar de muchas formas; nos permite apreciar lo que comúnmente no tiene encanto ni atracción; nos puede describir la reciedumbre del mundo y de la vida; nos permite soñar; avivar y crear nuevos mundos e ilusiones; sentir con dolor la ocurrencia de lo irreparable, y ver de tantas formas, ese misterio que reviste el sentimiento más noble del ser humano, el amor. E igualmente nos permite arribar a la felicidad.

Análogamente, confrontar el vacío y la nada, frente a hechos ineluctables, la muerte, la desolación, junto con la ausencia, la soledad y la desesperanza.





Ideas sueltas acerca de todo



Desgranó entonces los siguientes cinco versos, tajantes, fríos,


Flotan muertas ahora
Ante sus ojos,
Simulan decir
Quieren hablar
Intentan parecer.



Pareciera que la contigüidad y presencia gris, undívaga de la parca, la acompañaron en forma constante. El manejo conciso del concepto  muerte, no era simplemente ya, una palabra, una idea generalizada; en su razón había calado definitivamente con el sentido que el trazado de la vida, la raya de la existencia con sus dos referentes, A – Z, principio y fin, estaba para llegar; restaba un último impulso; la decisión ya estaba pensada hasta la saciedad, y lo consiguiente, llevarla a la práctica. Un solo extremo pendía en su aire, en su espacio: el cuándo.

Angustiosa, torturante la idea, gravitaba en su yo más profundo, encarnada como tabla de salvación. Cabría considerar que ese espectro le dio fuerza para impulsar sus postreros días, imprimiéndole un sentido, todas las otras cosas de su vida, estaban irremediablemente injustificadas.


Acceden a los sueños
De cada uno, los míos,
Los suyos: diez mil
Espejos a la vez,
Putas generosas
Sirven a dios y al diablo.


Obsesiva. La palabra, esa expresión articulada de vida, estudiada, en su más honda implicación como vehículo de inter-relación con el mundo exterior, había perdido para ella todo valor, mutándose más bien en mueca muda, lanzada y proferida por el otro, por los otros, que recorrían espacios similares al suyo; eran solo formas, cuerpos sin voz, sin música, sin amor. El mundo de la nada ya habitaba en ella, y pronto, muy pronto ella se convertiría en nada. Un designio, una vocación, una compañía: el silencio.

El apóstrofe conclusivo, la decepción rotunda, la fuga inevitable de toda ilusión, resultan comprensibles cuando apuntó,


Me he cansado
De mis palabras.


Dadas esas condiciones de vida y pensamiento, la línea del horizonte se le había esfumado totalmente. Materia viva, huérfana de calor humano, de alma para proseguir viviendo.


Se las presto.
Para el caso, es lo mismo.



Sinonimia conceptual, ideológica. La palabra ya había perdido para ello su alcance, su encanto y su misterio. Ya no era música ni expresión de vida; caracteres escritos o dibujados, ausentes; todo asomo de justificación para vivir se había perdido para ella. Era el fin ...


El anterior es un fragmento escrito por mi recientemente. Aludo en él, a un juicio crítico de la poetisa MARÍA MERCEDES CARRANZA CORONADO, nacida en Bogotá en 1945, hija del poeta EDUARDO CARRANZA, quien vivió en Madrid su niñez en donde su padre era diplomático. 

MARÍA MERCEDES, fue poeta, escritora, editora, crítica literaria y activista cultural. Cuando murió contaba 58 años. Formó parte de la denominada ´Generación desencantada´y del movimiento post-nadaista entre 1970 y el 2000.  

El poema a que se contrae mi escrito, "NUNCA ES TARDE", (v. MARÍA MERCEDES CARRANZA, Poesía reunida & 19 poemas en su nombre, Ed. LETRA A LETRA, pag. 74 vto.). 

Dadas sus excepcionales características poéticas, el sino irremediable de su vida marcada por un profundo desengaño y soledad que la acompañó hasta el día de su muerte, cuando se suicido, pienso, su vida es constitutiva de un legado imperecedero que hace honor a la obra poética Colombiana. 

Fue la creadora de la "CASA DE POESÍA SILVA", ubicada en Bogotá, modelo incomparable a nivel nacional e internacional, cultora del quehacer poético sin precedentes a nivel continental.

He dedicado largas horas al estudio y consideración de su errancia poética y mi deseo es dar a conocer la semblanza de una existencia maravillosa y trágica.