miércoles, 30 de septiembre de 2015

Temas de siempre: la inocencia



***  Temas de siempre. La inocencia: En estos tiempos que corren, con el mundo sojuzgado por la trivialidad, en el que casi exclusivamente el clic es trascendente, valores esenciales, inescindibles de la vida del ser humano como el convocado, se desdibujaron al punto de convertirse en una palabra más, pese a ser concepto cabal, análogamente valor esencial ¿crees, será posible ir a su rescate, o, definitivamente, es algo que no se justifica, que no tiene significación?. Qué piensas al respecto.

En este presente de los antivalores, cualquier tarea como ésta, se convirtió en una verdadera odisea, sin dramatismos, ajena a todo exceso en el raciocinio. El mundo moderno –siglo XXI- , es una verdadera encrucijada de caminos en pugna. Todos, o inmensas masas de personas, viven a diario a la conquista de lenitivos, para sobrellevar el día a día, de una forma menos angustiosa. Y en ese crucero, se involucran en cantidades ingentes de pequeñas o grandes batallas, que por lo general, no les conduce a ninguna parte. Veamos dos ejemplos.

La mujer. Siempre enfrascada en vestir a la moda, de la cabeza a los pies, o a la inversa, porque hay, a las que importa más, los pies que la cabeza, -paradójico pero real-. En esa consideración, están incluidas todas la variables de prendas, sin que se pueda excluir la interior, por cuanto la lencería es parte sustantiva de su atuendo, dado que cubre la intimidad de su cuerpo, sus zonas pudendas, y por lo que en un momento dado, frente a la inminencia de inter relación con una pareja, aquélla, jugará un rol protagónico en dicha intimidad. Alhajas, maquillajes, peinados, móviles, como todo lo que sea dable imaginar para definir su identidad, para afianzar unos valores frágiles, con una fortaleza equiparable a la de una cáscara de huevo. La personalidad de ella, por tanto, en atención a éste inventario tentativo, guardará nexo consecuente, con lo consignado. Es una fisonomía muy relativa, pero aproximada a la mujer actual.

Otra, es la que vive, y permanece inmersa en el terreno laboral y de estudio; aunque no con todo el rigor de la primera, algunos de los matices descritos son igualmente de su resorte y manejo, pues su natural femenino, jamás renunciará a ese toque que la define. Para ella, lo estrictamente formal es la pauta; sigue la moda pero no es su esclava; gusta de la distinción y de ese toque de calidad que imprime lo casual, lo sencillo. Su universo gravita por y en función, de su crecimiento y fortaleza intelectual y laboral; la academia, la vida activa y continua en el campo de la cultura; la búsqueda de valores; de metas y de objetivos; el descubrimiento e indagación acerca de nuevas formas de pensamiento y de explicación de la vida. Es multifacética, versátil ,todo le interesa, su curiosidad no conoce límites; es arrojada y confronta su existencia sin temores ni reticencias. Acoge el paso del tiempo y lo asume con entereza, con sinceridad; se enorgullece de sus valores y acoge con modestia sus limitaciones.

Para éste biotipo de mujer, sí existe la inocencia. Porque ella ama la vida en todas sus expresiones; porque es sensible y consciente de la volubilidad de la especie en los tiempos que estamos viviendo. Porque el cuadro de la violencia que gravita en todos los ámbitos de la vida, es de uso común,  aceptado, sin que nadie cuestione ni trate de actuar efectivamente, para detener, o por lo menos morigerar, esa escalada que habita y vive, en los cuatro puntos cardinales de esta geografía terrestre. Porque ella comprende, que parte de la saga nefasta de esa secuela, son los niños, violentados, abusados, sacrificados y utilizados como medio instrumental, para todo tipo de objetivos perversos. Y la tecnología y los medios, están implicados, tienen participación activa y desgraciadamente eficiente, en esa gestión global destructiva, de los reductos primigenios y esenciales de la vida del ser humano, a partir de la familia y de sus componentes. Y en última instancia, porque los estados, los gobiernos y sus políticas y políticos, con sus axiomas letales, drogas y  guerra, o, guerra y drogas, que a fin de cuentas, son traje de un mismo propósito, de una criminalidad social consentida o nó, pero objetiva, son fuerza motriz de ese proceso demoledor.

El hombre. Como contrapartida, no obstante alimentar ese tipo de apremios, los justiprecia de una manera diferente, menos intensa. La moda va con él, pero no es razón prevalente. En cambio, le importa la materialidad del mundo que le circunda, los bienes de todo tipo dentro de un contexto idóneo que le coadyuve a su consecución: el dinero.

Con él en sus arcas, asume todas las empresas y todos los riesgos en el iter que conduce a su obtención. Los medios en esas condiciones los instrumentaliza para alcanzar sus objetivos, sus metas, no importa sean non-santos, y su ausencia de escrúpulos, está a la orden del día.

El sexo. Puntal definitorio de su virilidad, con él, reta y confronta a sus congéneres, asumiendo postura de suficiencia y poder. El machismo comprendido lo anterior, es axioma obligado de su desenvolvimiento dentro del grupo. El hombre actual es sexuado en términos superlativos; para él facetas que están por fuera de sus razones, no cuentan, no suman. La miseria, el hambre, la exclusión social, por motivos políticos, de credo, de color, económicos, de poder, de nacionalidad, como de otros análogos, no revisten ninguna significación. El corolario, que es casi como un credo para éste prototipo, es el del poder, cifrado en el dinero. Por su intermedio lo consigue todo, hasta el derecho a la vida y a la muerte. Todos los aparatos de estado y de supervivencia del grupo, operan en función de esa ecuación elemental, que así mismo es igualdad: dinero = poder

La inocencia, nada significa. Solo es una palabra.

Visto así el mundo actual, destaca por un materialismo impenitente.

Pienso, resulta bien difícil modificar esa óptica global. Quienes no somos partícipes de ese anti-credo, constituimos una inmensa minoría frente al poder y sus adherencias.

No pasamos de ser simples espectadores  ...



lunes, 28 de septiembre de 2015

Tengo la piel cansada de la tarde




…  Indolentemente el día me
Recuerda que el término de la vigilia
De los ojos abiertos,
Está próximo a expirar


Nada es similar al modo cómo cuando
Al impulso vital de
La razón 


Que da vida a la vida
Agitado y premuroso,
Confronta un nuevo día


Con ideas visiones
Impetuosas,
Tal como si me quisiera
Prevenir,

No hay lugar a pausa,
Lo que en éste instante coliges y
Engendras
Es temporal,
Contingente


Al caer la tarde,
Con la luz del día fugitiva
La piel, mi piel, ya está cansada


Nada será igual ya.
A mi haber, saldo
Exiguo,


En memoria tan solo, sombras y

Recuerdos…



Antes del final, otoño

                           

                                           
                                                  …  Invariable la  vida
Inmutable, presente
En su impredecible magnitud
Ostenta la tierra sus
Árboles
Erguidos,


Paralelos, sus
  Hojas  en desprendimiento
Progresivo,
Inevitable


No pueden impedir ese
Transcurrir,
Dando cuenta sí,
Que éste tiempo es otro


De sus trajes frondosos,
Hasta ayer ataviados  de verdes
Luminosos, va armonizando a su
Saga
La tierra cubierta con sus hojas,


Sus ramajes desnudos, acompasados
Por viento y frío, parecieran


Sentenciar:


Nada será como antes
                                              Como ayer,


Otro tiempo
Se ha cumplido agotando
Un ciclo más,
Tal como acontece con la
Vida


La conclusión por tanto  
Una sola es
La vida tiene cuatro estaciones,
Previo a su
Final, otoño…


       

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Ideas sueltas acerca de todo: el amor y la belleza

















***  Todo el recorrido surtido hasta ahora, ha sido enriquecedor. Diversos aspectos, desde luego sustanciales de la existencia, se han desgranado en forma paulatina. En el punto en que nos encontramos, dos conceptos capitales, destacan per-se: el amor y la belleza. ¿Cómo es eso del amor y la belleza? ¿Son conceptos conexos o son entidades de la esencia, que  gozan de plena autonomía? ¿Sería posible la existencia del ser humano con prescindencia de ellos?

Tantas formas de amor, de amar y ser amado; de dar y recibir, para que en definitiva surja la pregunta consecuente: ¿en verdad, qué es el amor? La pregunta nó es mía, es de la mujer y del hombre de todos los tiempos. 

Destaco, es una constante atemporal. Ellas y ellos, son quienes históricamente le han dado sentido a esa emoción o como se desee calificar, expresión de la esencia o del espíritu; páginas sin cuento a más de haber quedado escritas, ilustran de manera vívida las relaciones entre una y otro. El amor tiene todo sentido en cuanto expresión de los más profundos y nobles sentimientos del ser humano.

Ha sido y es un medio enriquecedor, que da aliento, que da vida, que ha impulsado e impulsa, grandes, colosales pasos en la historia de nuestra especie. Ha sido fuente y razón de creación; de epopeyas y gestas sin cuento; de triunfos grandiosos y derrotas; de presencias y de ausencias trágicas; de nostalgias y olvidos; de presencias e ingratitudes inmensas. El amor ha sido y seguirá siento hasta el término de los tiempos  la razón primera y última que mueve y enriquece al ser humano, que lo hace noble y bello, permitiéndole superar casi sin esfuerzo, la ley de gravedad, la materialidad del mundo y de la realidad en que vivimos.

La belleza. Es su complemento, antecedente o consecuente. Es el barniz que le da sentido y forma a lo que nuestros sentidos perciben, en especial la vista el tacto, el olfato. Todos los sentidos juegan, pero los tres que convoco, poseen la particularidad privilegiada de dimensionar, lo que acorde con el criterio Tomista, definió como, “bello es lo que visto, agrada”. Por cuanto lo que agrada, ingresa a través del ojo, estimulando la sensibilidad al poder tocar con las manos, con el rostro, con el cuerpo, la piel de ella o de él como su humor, su aliento, y percibir y sentir, el mandato de la sangre, del calor que da vida.


Este objeto bello, en esas condiciones tan peculiares, no puede ser motivo de una emoción diferente, que la del amor. No todo lo que se ama necesariamente es bello; puede no serlo, pero la riqueza interior aflorará entonces como un haz luminoso, que todo lo dimensionará, enriqueciéndolo. Los atributos del ser humano que implique inmortalidad o algo similar. Justamente por esa razón de finitud es que destaca, con luz con brillo propio, ese sentimiento, imposible de definir, que de cualquier forma que se le mire, es real, y es temporal. Este es precisamente el sentido de la existencia y acogiendo su fugacidad, entenderemos aceptando, que la vida debe ser potenciada al máximo, pues lo contrario, sería tanto como aceptar, que no se justifica ningún esfuerzo por ser feliz y ser parte del amor.







viernes, 18 de septiembre de 2015

Piel y olvidos






…  Fui y voy aún por la vida
Al encuentro de no sé cuántas cosas


Ayer cuando mi tiempo
Era de niño, más luego de joven,


Con esos sueños primeros,
De conquista, de logros


Quimeras irrealizadas
Que  desaparecieron, fue


Tiempo de mi primera aflicción;
                                  Todo cambió;  primer olvido                


Era asomo precoz
A la puerta que daba acceso


A mi temprana soledad.


Estela, sombras rezagadas


Si bien no
Marcado por el dolor,


Sobrante con la pena de un
Primer revés


Luego, lo que sobrevino
Como ahora en este


Brumoso presente, es ya  
Algo bien diferente,


Es en la dermis que cubre
Cuerpo esencia mi objetividad


Labrada con recuerdos
Abandonos y desmemorias


Que me he llegado a convencer


Que mi vida como mí

Piel, están trajeadas de olvidos…








Cómo pienso la poesía ...



Pienso que la poesía, es un estado del alma, de la esencia, que le imprime a la concepción que poseemos del mundo, un matiz especial, único, dotándolo de armonía, de belleza, en síntesis, haciendo de esa percepción verdadera música, o una pintura, o en suma, una obra de arte, porque la poesía es arte, es la palabra trocada en arte.  Es un modo de ver el mundo, con todas sus peculiaridades, desde una perspectiva diferente, menos recia, más humana frente a la cual, toda barrera desaparece, permitiéndonos acceder a lo que usualmente no lo permite.

Al poema se le puede descifrar de muchas formas; nos permite apreciar lo que comúnmente no tiene encanto ni atracción; nos puede describir la reciedumbre del mundo y de la vida; nos permite soñar; avivar y crear nuevos mundos e ilusiones; sentir con dolor la ocurrencia de lo irreparable, y ver de tantas formas, ese misterio que reviste el sentimiento más noble del ser humano, el amor. E igualmente nos permite arribar a la felicidad.

Análogamente, confrontar el vacío y la nada, frente a hechos ineluctables, la muerte, la desolación, junto con la ausencia, la soledad y la desesperanza.





Ideas sueltas acerca de todo



Desgranó entonces los siguientes cinco versos, tajantes, fríos,


Flotan muertas ahora
Ante sus ojos,
Simulan decir
Quieren hablar
Intentan parecer.



Pareciera que la contigüidad y presencia gris, undívaga de la parca, la acompañaron en forma constante. El manejo conciso del concepto  muerte, no era simplemente ya, una palabra, una idea generalizada; en su razón había calado definitivamente con el sentido que el trazado de la vida, la raya de la existencia con sus dos referentes, A – Z, principio y fin, estaba para llegar; restaba un último impulso; la decisión ya estaba pensada hasta la saciedad, y lo consiguiente, llevarla a la práctica. Un solo extremo pendía en su aire, en su espacio: el cuándo.

Angustiosa, torturante la idea, gravitaba en su yo más profundo, encarnada como tabla de salvación. Cabría considerar que ese espectro le dio fuerza para impulsar sus postreros días, imprimiéndole un sentido, todas las otras cosas de su vida, estaban irremediablemente injustificadas.


Acceden a los sueños
De cada uno, los míos,
Los suyos: diez mil
Espejos a la vez,
Putas generosas
Sirven a dios y al diablo.


Obsesiva. La palabra, esa expresión articulada de vida, estudiada, en su más honda implicación como vehículo de inter-relación con el mundo exterior, había perdido para ella todo valor, mutándose más bien en mueca muda, lanzada y proferida por el otro, por los otros, que recorrían espacios similares al suyo; eran solo formas, cuerpos sin voz, sin música, sin amor. El mundo de la nada ya habitaba en ella, y pronto, muy pronto ella se convertiría en nada. Un designio, una vocación, una compañía: el silencio.

El apóstrofe conclusivo, la decepción rotunda, la fuga inevitable de toda ilusión, resultan comprensibles cuando apuntó,


Me he cansado
De mis palabras.


Dadas esas condiciones de vida y pensamiento, la línea del horizonte se le había esfumado totalmente. Materia viva, huérfana de calor humano, de alma para proseguir viviendo.


Se las presto.
Para el caso, es lo mismo.



Sinonimia conceptual, ideológica. La palabra ya había perdido para ello su alcance, su encanto y su misterio. Ya no era música ni expresión de vida; caracteres escritos o dibujados, ausentes; todo asomo de justificación para vivir se había perdido para ella. Era el fin ...


El anterior es un fragmento escrito por mi recientemente. Aludo en él, a un juicio crítico de la poetisa MARÍA MERCEDES CARRANZA CORONADO, nacida en Bogotá en 1945, hija del poeta EDUARDO CARRANZA, quien vivió en Madrid su niñez en donde su padre era diplomático. 

MARÍA MERCEDES, fue poeta, escritora, editora, crítica literaria y activista cultural. Cuando murió contaba 58 años. Formó parte de la denominada ´Generación desencantada´y del movimiento post-nadaista entre 1970 y el 2000.  

El poema a que se contrae mi escrito, "NUNCA ES TARDE", (v. MARÍA MERCEDES CARRANZA, Poesía reunida & 19 poemas en su nombre, Ed. LETRA A LETRA, pag. 74 vto.). 

Dadas sus excepcionales características poéticas, el sino irremediable de su vida marcada por un profundo desengaño y soledad que la acompañó hasta el día de su muerte, cuando se suicido, pienso, su vida es constitutiva de un legado imperecedero que hace honor a la obra poética Colombiana. 

Fue la creadora de la "CASA DE POESÍA SILVA", ubicada en Bogotá, modelo incomparable a nivel nacional e internacional, cultora del quehacer poético sin precedentes a nivel continental.

He dedicado largas horas al estudio y consideración de su errancia poética y mi deseo es dar a conocer la semblanza de una existencia maravillosa y trágica.






martes, 15 de septiembre de 2015

Recuerdos ...


Tu cuerpo



…Estremecido aún
Por el calor de tu
Intimidad
Mis manos
Repasan en el aire
Lo que ya no poseo



Un mundo diferente
Al mío,
Tenías todo
Derecho,
Pues el amor como la vida,

No tienen dueño…




Duda que persiste

               

                                         ...No podría decir: ¡Nó!
                                               Menos saberlo,
                        

Qué fue primero, si el blanco o el gris
O el gris fue primero


Pienso en el confín de los tiempos
Cuando la nada era presencia, y
El gris era un todo


Ni el cielo en su espacio infinito
Eterno, menos la tierra en su
Íntegra materialidad


Pudieron haber estar revestidos de los
Colores y esplendentes matices
Que hoy irrumpen


Invadiendo los sentidos, iluminando
Pupilas, llevándonos a
Creer como si


Fuera real, que ese caleidoscopio
Estuvo presente siempre
Desde un comienzo,


Antes de esa nada eterna, que en
Realidad es razón primera,
De todas la cosas


De la vida misma, desde luego.

                                       
                                              Definitivamente: ¡Nó!, ahora
Estoy casi cierto,


Que ayer, tal como hoy,
Una sola ausencia de
Color es real:

Gris… 




lunes, 14 de septiembre de 2015

La rutina



***  Escribes. Lees. Escuchas música. Esos espacios son suficientes para conferirle a tu vida cabal sentido, plenitud absoluta. O, ¿hay análogamente otras acciones que paralelamente ganen tu atención? La existencia, crees, se podrá reducir a ello, o, ¿sus perspectivas son múltiples, enriquecedoras y que satisfagan a plenitud tus ansias de vivir? ¿Qué más hay, de todo lo demás? 


Tantas y tantas veces que me lo he
Preguntado;
Caminos, senderos y atajos recorridos
       Al impulso de mis pasos;

Mis pies obedeciendo órdenes,
Fieles, leales, las han acogido.


Así, la luz del día con sus impensadas
Sombras

Y las noches, la noche, que

Convida siempre al desvarío,


Igual, ha sido testigo de lo hecho
Aquí, o allá,
De lo válido o nó,
Como de los vacíos insondables
En los que me he sumergido,


Para de nuevo, sin remedio, o sí,
 Volver a emerger,
No indemne, sino menguado y
Abatido


Aquí estoy aún, erguido,
Llevando sobre mis hombros
El peso de mis hechos,
Y  con ellos, el
De mí vida


Inútil considero ya, hacer balance
Para merecer paz y sosiego


Pues de sobra sé,
Será como la luz que proyecta mi sombra
Al traspasar el marco de una puerta,
   Cuando mi vida llegue a su

    Ocaso








Los pasos perdidos



***  Escribir. ¿Qué sentido y qué significa para ti escribir? Lo has hecho siempre, o es motivo y razón de tus últimos tiempos. ¿Es una forma de vida y coetánea con él, o, es un modo de estar absorto en tu soledad?

Escribir, es un verbo, es acción. De mis recuerdos de siempre, de mi infancia. Escribir fue para mí, una forma de ser, de pensar, de sentir. ¿Qué por qué lo hacía? Eso no lo sé; pero siempre lo hice. La escritura y el estilo de las grafías de mi Padre, fueron invitación constante, por la elegancia, la belleza de sus rasgos, y ese estilo simple y directo, fulminante con el que convocaba la idea, el concepto, sin amago de duda alguna, objetivo, sereno.

De igual, suerte él estaba constantemente en ese ejercicio, en su práctica. Y en refrendación de esa actitud, que era una postura frente a la vida, estaba su palabra, grave, sonora y puntual. De tal suerte, así la palabra hablada con la escrita, siempre me ofrecieron una perfecta unidad, una armonía y una conexidad explícita. Dime cómo hablas y en qué forma lo haces, y te diré quién eres; de la abundancia del corazón habla tu boca, y la mano solo es ejecutora de ese orden, de esa postura frente al mundo. Puedo entonces a manera de colofón, apuntar, que mi iniciación primigenia en el ejercicio de escribir, fue por imitación. Tenía un modelo acabado frente a mí, y me sedujo irremediablemente.

En ese mismo orden de ideas y al respecto no abrigo duda alguna, nació un amor, una pasión inconfesa por los libros. Mi Padre poseía una biblioteca modesta, pero selecta. Sobre su mesa de noche no faltaban nunca cuatro o cinco libros que eran objeto de su atención y lectura. Periódicamente y en la medida en que los iba leyendo, renovaba su tendido. Nunca estuvieron ausentes de ese espacio tan íntimo, tan personal.

Malraux, Zweig, Camus, Romain Roland, F.G. Lorca, Kafka, André Maurois, entre los que alcanzo a recordar. Libros hojeados, acariciados, compañeros fieles y leales invitados de honor como antesala al reposo, al sueño reparador. O de los fines de semana, cuando la monotonía gris y fría de Bogotá, era una constante, con sus calles desiertas y ausentes, que convidaban al monólogo, y yo de su mano recorría caminando ese añejo Chapinero por la carrera trece hasta la 68, en donde en toda la esquina, imperturbable, cercada por altos muros y puertas infranqueables, soberbia y hermosa se destacaba la mansión señorial del presidente Eduardo Santos. Y de allí subiendo por la misma calle 68, alcanzar la carrera once, hasta llegar a la Avenida de Chile, calle 72, en cuyo costado occidental está, -creo que aun- la Universidad Pedagógica; al frente, la Iglesia de La Porciúncula, donde años más tarde, 1967, se habrían de efectuar la exequias de Damian, mi Padre.

Retomando el hilo de mi memoria, seguíamos hacia el norte por toda la carrera once; en la 73 estaba el Colegio Virrey Solís, y más arriba sobre la carrera octava, el Colegio de La presentación. Y todo son recuerdos tan vividos, tan nítidos, que hasta siento miedo de poder convocar con tanta claridad, evocaciones e imágenes sin cuento, que se agolpan en mi memoria en forma casi brutal, sin que tengan compasión, por mi nostalgia, por mi tristeza infinita, en la que se perfilan cobijadas por las sombras del tiempo, recuerdos y más recuerdos, de tiempos idos, irrecuperables. Solo mi memoria está viva y aún al presente alimento esas memorias en blanco y gris y un sepia indefinible.

Y siempre los libros y el amor por ellos, y por la palabra hablada y escrita; y por la música, música siempre, retumbando en mis oídos, y lo que él me enseño, y lo que aprendí de él. El paso, pausado, cansino, con la certidumbre plena que cada paso, que cada espacio recorrido, iba siendo ya en su compañía, el anticipo de lo que más tarde, con los años, con mi vida, serían caminos y pasos ciertos, o como lo muestra mi historia, pasos erráticos, deambular trashumante, entre la locura del desatino y destellos fugaces de cordura.

De ésta suerte me atrevo a pensar, en ese entonces, con la figura mentora de mi Padre, nació y surgió en forma natural y espontánea, mi amor por la palabra, y por su corolario, la palabra escrita.

Entonces como ahora, ya no está Él, pero su sombra y su recuerdo perviven en lo más hondo de mi ser, y luego de su partida definitiva como al presente, vivo inmerso, irremediablemente, en mi soledad, en mi silencio y en la corta, breve distancia que me separa del fin de mi camino.