lunes, 14 de septiembre de 2015

La rutina



***  Escribes. Lees. Escuchas música. Esos espacios son suficientes para conferirle a tu vida cabal sentido, plenitud absoluta. O, ¿hay análogamente otras acciones que paralelamente ganen tu atención? La existencia, crees, se podrá reducir a ello, o, ¿sus perspectivas son múltiples, enriquecedoras y que satisfagan a plenitud tus ansias de vivir? ¿Qué más hay, de todo lo demás? 


Tantas y tantas veces que me lo he
Preguntado;
Caminos, senderos y atajos recorridos
       Al impulso de mis pasos;

Mis pies obedeciendo órdenes,
Fieles, leales, las han acogido.


Así, la luz del día con sus impensadas
Sombras

Y las noches, la noche, que

Convida siempre al desvarío,


Igual, ha sido testigo de lo hecho
Aquí, o allá,
De lo válido o nó,
Como de los vacíos insondables
En los que me he sumergido,


Para de nuevo, sin remedio, o sí,
 Volver a emerger,
No indemne, sino menguado y
Abatido


Aquí estoy aún, erguido,
Llevando sobre mis hombros
El peso de mis hechos,
Y  con ellos, el
De mí vida


Inútil considero ya, hacer balance
Para merecer paz y sosiego


Pues de sobra sé,
Será como la luz que proyecta mi sombra
Al traspasar el marco de una puerta,
   Cuando mi vida llegue a su

    Ocaso








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