*** Escribes. Lees. Escuchas música. Esos espacios son suficientes para conferirle a tu vida cabal sentido, plenitud absoluta. O, ¿hay análogamente otras acciones que paralelamente ganen tu atención? La existencia, crees, se podrá reducir a ello, o, ¿sus perspectivas son múltiples, enriquecedoras y que satisfagan a plenitud tus ansias de vivir? ¿Qué más hay, de todo lo demás?
Tantas y tantas veces que me lo he
Preguntado;
Caminos,
senderos y atajos recorridos
Al
impulso de mis pasos;
Mis pies obedeciendo órdenes,
Mis pies obedeciendo órdenes,
Fieles,
leales, las han acogido.
Así,
la luz del día con sus impensadas
Sombras
Sombras
Y las noches, la noche, que
Convida siempre al desvarío,
Igual,
ha sido testigo de lo hecho
Aquí,
o allá,
De
lo válido o nó,
Como
de los vacíos insondables
En
los que me he sumergido,
Para
de nuevo, sin remedio, o sí,
Volver
a emerger,
No
indemne, sino menguado y
Abatido
Aquí
estoy aún, erguido,
Llevando
sobre mis hombros
El peso de mis
hechos,
Y con ellos, el
De
mí vida
Inútil
considero ya, hacer balance
Para
merecer paz y sosiego
Pues
de sobra sé,
Será
como la luz que proyecta mi sombra
Al
traspasar el marco de una puerta,
Cuando
mi vida llegue a su
Ocaso
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