… gris impenetrable, que cierra el espacio bajo
un manto enorme,
Sin
que mis ojos puedan descifrar, que está oculto en la distancia,
Siluetas
y sombras desvaídas, con una presencia indescifrable
De
viento y frío, que cala huesos, dejando vestigios mustios
En
el rostro y en la piel. Es esa sensación indefinible, de estar
Solo,
perdido con mi ausencia, en tanto que la silueta de los
Cuerpos,
de los edificios, lenta, paulatinamente, empiezan a cobrar
Forma,
dejando ver perfiles inciertos, como si la realidad de la
Vida,
apenas empezara a ser, a cobrar aliento. Lo que experimento
Allá
adentro, muy adentro de mi ser, es esa angustia de pensar,
El
viaje que emprendí hace tantos lustros ya al día de hoy, me
Arroja
abruptamente, en brazos de una dura, muy recia conclusión:
¡Estás
solo!, inmensamente solo, como cuando estabas en el vientre
Materno,
con el favor que en ese piélago, eras
salvo, y nada ni nadie, te
Podía
alcanzar. Ahora, contemplas este cuadro, con la pintura de tú vida,
Con
colores de todos tonos, con matices exclusivos, por cuanto esa,
Pintura,
ese cuadro, que has hecho de tu vida, y con ella, para bien o
Para
mal, es tu obra maestra: ineludible, te conducirá hasta el final
Es
tu paisaje personal…
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