*** 04 abril de 2015, sábado,
06:49 hrs.
…
Nada tan inquietante y agotador como la incertidumbre. Ese temor que de
continuo acompaña por cuanto la respuesta o la solución acerca de algo, no se
da. Es ausencia de certeza; como estar flotando en la nada sin vislumbrar
por parte alguna un asidero, un punto de apoyo. En estos tiempos en curso, tu
otoño, con el frío y el viento sobre tus hombros y en tu cuerpo, es una
constante en tu devenir. ¿La manejas de un modo diferente sereno y consciente por
cuanto intuyes que tu perspectiva a futuro te proveerá la respuesta o
respuestas que te aporten algo de paz, de estabilidad?
Lo
desconocido. Sí, es en éste sentido
que mi equilibrio se diluye; no sé si es duda, o miedo, o ignorancia absoluta o
relativa de lo que me sobrevendrá; es la presencia constante en mi espíritu de
esa como intimidación.
En
estos tiempos postreros mi actitud ha estado encaminada en forma prevalente a
no abrigar a no convivir con o, bajo un manto de duda; a tener la serenidad
requerida para asumir los pequeños o grandes retos.
Más
como todo es relativo y nada llega a ser suficiente, lo desconocido sigue siendo presencia insuperable. El tiempo con lo
que lleva aparejado, ha sido de aprendizaje; lección constante por cuanto lo
inesperado en cualquier instante irrumpe rompiendo o quebrando la línea uniforme de mi equilibrio,
de mi armonía habitual por las que tanto he batallado para darle a mi
existencia cordura y paz y así hacer el tránsito final de mi recorrido; pleno,
consciente, esmerado y cuidadoso de mi propio yo; de mi esencia, de mi cuerpo;
no para negar o desvirtuar la finitud de la vida, más sí para revestirla de cabal
integridad; para acceder al extremo de esta singular y sorprendente jornada que
ha sido mi vida. Ajeno al temor; la incertidumbre y a todo conato de recelo frente
a lo inédito.
Bien
complejo y más allá de esto difícil; empero mi esmero es diario, constante para
alcanzar, para ser, bajo esas previsiones, condiciones si se quiere, ideales.
Extremo opuesto a la vida: morir. Siempre ha sido así por todos los tiempos y nada lo cambiará. Desde éste punto de vista esa realidad no forma parte de lo desconocido con la precisión sí, que la incertidumbre aneja a dicha verdad-realidad, es cuándo, cómo y dónde, con su hora consecuente, irrumpirá ...
ResponderEliminar... al final del túnel, ..... ¿luz? ...