sábado, 12 de octubre de 2019

… ideas sueltas acerca de todo y de, ……… ¡nada! ...


               
 Transcurren días sin que escribas. Ni prosa o poesía. Pareciera como si una acentuada displicencia marcara el curso de esta etapa. Hay razón específica para esa quietud frente a estas incursiones tan marcadas en tiempos ya superados. ¿Cómo suples esa aparente inactividad, cómo es tu quehacer subsidiario?

*** 14 de abril de 2015, martes, 10:49 hrs.             

Por lo puntual, bien. No obstante, sucede y para ello no abrigo duda, es como si estuviera haciendo uso de un receso indeterminado; más no hay tal. Vivo mi día a día, ordenando, tomando en forma invariable todo mensaje o contenidos que puedo; sobre lo trascendente como sobre lo que no es; lo trivial cotidiano visto desde mi interior como análogamente aplicado al mundo exterior. Lo simple y sencillo me anima; lo exuberante por inconveniente lo hago de lado. Es como si me interesara más lo que sucede en forma natural en mi entorno; igual podría considerarse como un estado, lasitud de espíritu; como si el mundo con todas sus inusitadas ocurrencias hubiera perdido interés. El tiempo que me ha correspondido está abierto para lo llamativo para lo descomunal; no obstante, esa cadena continuada y persistente de lo imposible pero posible, no cuenta para mí. 

De alguna manera podría considerar mi actitud como marcada por la apatía, por un definitivo escepticismo. He vivido; he visto y observado el mundo. No creo pecar de jactancioso si digo que he visto y vivido lo suficiente. Mis inquietudes anhelos presentes como mis metas, constituyen algo muy íntimo, demasiado profundo, como para desvelarlas abierta y llanamente. 

Me invaden y me asisten profundas inquietudes, incertidumbres y temores. Y pienso es apenas natural. Lo único que sé a cabalidad, mi afirmación de la respuesta que precede: el extremo opuesto de vivir es el morir  ...


                                                                       
 
 

1 comentario: