sábado, 23 de noviembre de 2019

... Retorno al poema ...

                                                               



  Azares con ausencias temporales
no obstante, esa senda
que transito ha sido y es,
la que siempre me ha permitido
ver y sentir la vida y el mundo,
tal como pienso es
y como en realidad es

Lejos de considerar que mi pensamiento
en dicho sentido,
sea primera o última palabra,
nada más lejano de la realidad,

El verso, el poema, han sido aliento que
me han dado vida

Mi entorno, el paisaje, la existencia,
con y penas y gozos
me han posibilitado franquear toda puerta
para ver y acariciar el mundo

Nada ha escapado al verso;
lo he conjugado con placer 
placer sobrio y con una visión
siempre profunda,

Inaccesible a críticos y doctos
como la expresión más profunda
de mi ser

A él me he entregado persuadido
que es la forma y el
modo debido, para interpretar
y hablar de la existencia
tal como la pienso y vivo

Presencia, ausencia, temor y
dolor;

Soledad en mi vida errabunda ámbito
de mis ideas;

Día con sus fulgores amanecer y 
ocaso;

 Con sus aprehensiones la noche 
incertidumbres, frío, la
ausencia y el vacío

El tiempo, sus ciclos, mi otoño,
 más breve día a día ,

 Con su fugacidad la idea de la vida , con
su epílogo obligado,
La muerte,

Todo eso han cobijado
 mis versos en interés
esencial por explicar y
explicarme el destino

El poema es como una pintura; soy
el pintor y de mi mano,
de mi fuero más íntimo,
la palabra escrita,
fluye

Como premuroso caudal, y la
idea como ave viajera
que no conoce ni sabe
de quietudes en todo  
confín,

Discurre y aligera su vuelo siempre
a la espera del momento, del
instante preciso

Para desplegar sus alas y emprender
su ágil vuelo

Pues posee conciencia de su crucero
tal como tuvo un comienzo,
también su tiempo medido,
y él fatalmente
premuroso,

 final  …


.



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